UNA FORMA DISTINTA DE HACER LAS COSAS

¿Qué es el huevo?

Es un alimento rico en proteínas y de alto valor nutritivo.

El más comúnmente utilizado en la alimentación humana es el de gallina, aunque hoy día  se comercializan de otras especies como codorniz, pata e incluso avestruz.

Es un excelente alimento teniendo en cuenta la relación calidad-precio. Debido a la intolerancia que presentan algunos pacientes con patologías de las vías biliares y a los problemas relacionados con el colesterol, se ha ensombrecido su fama y ha disminuido, sin justificación por tanto, drásticamente su consumo.

¿Qué nutrientes nos aporta?

Principalmente proteínas (13%), grasas (12%), minerales como calcio, magnesio, hierro, sodio, entre otros; así como vitaminas (ver documento relacionado), sobre todo liposolubles.

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El huevo y el colesterol

¿Es verdad que el huevo aumenta el colesterol?

Antes se creía que el huevo era el responsable del aumento de colesterol en la sangre, sin embargo, la ciencia ha demostrado que esto no es cierto y que el consumo moderado de huevo no modifica el colesterol.
Es cierto que el huevo tiene colesterol en la yema, pero hay que recordar que son muchos otros alimentos los que aumentan el colesterol en la sangre:  las grasas animales como manteca y mantequilla, las carnes, algunos mariscos, y las grasas vegetales hidrogenadas o grasas “trans”, presentes en bollería industrial y algunas galletas.

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Recomendaciones de consumo y compra

Dado que el huevo es un alimento de elevado valor nutritivo, el recomendar su exclusión o una restricción muy importante, puede conducir a problemas peores que los que se desean evitar.

Al ser un alimento de elevado valor nutritivo, muy fácil de masticar y digerir, es muy recomendable su consumo sobre todo en la infancia, adolescencia, embarazo, lactancia, en ancianos, en procesos de convalecencia y en pacientes que sufran de gota.

No existe ningún problema para tomar un huevo al día, excepto en personas que mantengan niveles elevados de colesterol que no deben de consumir yemas en exceso, pero no existe limitación alguna para las claras que se separan fácilmente.

En el momento de la compra debemos vigilar que la cascara esté limpia, sin fisuras ni roturas, ya que constituye la capa aislante de los contaminantes medioambientales; que se encuentre en embalajes aislantes y la fecha de consumo preferente. Los huevos que se venden sin embalar, deben además, encontrarse en zonas limpias y libres de olores fuertes que puedan alterar su sabor.

Para valorar su frescura hemos de considerar los siguientes elementos:

• El tamaño de la cámara de aire: a mayor diámetro menor frescura.
• Al estrellar el huevo, la clara se extiende menos cuanto más fresco sea el huevo y la yema.
• cuanto mayor relieve mantenga.
• El huevo del día se hunde en un recipiente de agua y a medida que pasan los días comienza a subir a la superficie.

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